CONTAR O CONTAR. EL AZAR NO ES UN JUEGO Y OTRAS FORMAS DE HABLAR SOLO

Raúl Hevia

Hace años escribí una carta de amor desesperado, una sola frase dentro de un gran sobre, decía: «No me volveré a cortar el pelo hasta que me llames». Como no obtenía respuesta, volví a insistir: «No me volveré a cortar las uñas hasta que me llames». La primera carta no funcionó, pero la segunda sí.

Era el tiempo en que soñaba con ser como Paul Bowles. Como no veía manera de conseguirlo, por mucho que me esforzaba garabateando cuadernos con viajes imaginarios y pasiones calladas, decidí que, en vez de escribir y reescribir esos relatos sobre islas que no conocía, desiertos o barcos atravesando mares lejanos huyendo de algún mal interior, iba a plantear las tramas de una manera más eficaz. Así que empecé por escamotear algunas páginas de los libros que caían en mis manos. No se trataba de copiar, sino de arrancar literalmente varias páginas de un libro. Como el juego se hacía aburrido, decidí establecer una pauta: arrancar la página 111 de 111 libros de la biblioteca pública de mi ciudad, y hacer un volumen con todos esos textos. Lo encuaderné, lo titulé 111 y nunca se lo enseñé a nadie. Luego el libro se perdió en una mudanza. Lo que me fascinaba no era solo la idea de compilar un texto al azar, sin melodía, sin estructura, seguramente sin sentido (un texto hecho de mutilaciones, un texto Frankenstein), sino también la perversa decisión de que al impedir que otros pudiesen leer completamente esos libros alterados, ya constituía argumento suficiente, ya había un relato. Trama o drama: quitar significaba poner. Y robar quería decir entonces molestar, interrumpir un proceso, impedir una lectura, intervenir de alguna manera en la vida de alguien para provocar alguna reacción, un efecto en los demás, y se convirtió, poco a poco, en una manera de trabajar, en una estrategia para generar una respuesta real a partir de un simple acto. En todos los casos, se trataba de introducir una variable inesperada, de perder algo y con ello producir un cambio.

 

Imatges:  © Raúl Hevia, VEGAP, Barcelona, 2020


Si has arribat fins aquí deu ser per alguna cosa i volem pensar que és perquè t'ha agradat el que has vist. Per això t'animem a subscriure't a EL MÓN D'AHIR (si és que encara no ho has fet) o a buscar-nos a la teva llibreria.
Volem créixer i volem fer-ho amb tu!
Subscriu-t'hi