El cocinero esclavo de George Washington: retrato de un cuadro que nunca existió

Pau Arenós

Aquel cuadro representaba la dignidad y era sumamente atractivo por su simbolismo: un hombre negro vestido totalmente de blanco. A pesar del fondo oscuro, la cara resaltaba gracias a un habilidoso uso de la luz. Gorro alto, chaqueta abotonada y, en el cuello, un pañuelo. Tenía título, Retrato del cocinero de George Washington, y un autor, Gilbert Stuart (1755-1828). Estaba expuesto en un museo de primera como el Thyssen-Bornemisza y de la estampa se habían editado puntos de libro y, cómo no, delantales de cocina a 21,90 euros. Era, sin duda, una rareza en el género de los retratos.

Ese óleo, que situaba en un lugar relevante a Hercules Posey, el chef del primer presidente de los Estados Unidos, ya no se exhibe. Ahora es un enigma. Ha perdido los atributos. Está catalogado como Retrato de un hombre, sin fecha, de artista desconocido, según Paloma Alarcó, jefa de conservación de pintura moderna de la pinacoteca madrileña. Solo es un hombre negro vestido de blanco. El óleo, pues, enmarcó dos falsedades: la del modelo y la del artista.

 

Imatge: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza / Wikimedia Commons


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