LA GUERRA FRÍA EN EL ESPACIO

Ricardo Artola

Cuando el 4 de octubre de 1957 la Unión Soviètica puso en órbita terrestre el primer satélite de la historia, inició una nueva era del desarrollo tecnológico de la humanidad, pero también desencadenó lo que se convertiría en uno de los episodios más singulares de la Guerra Fría: la carrera espacial. Aún hoy, más de sesenta años después de su inicio, su significado y definición no son todo lo claros que deberían.

Aunque la fascinación por los viajes espaciales forma parte de la literatura universal desde los griegos (Luciano de Samósata) y culmina provisionalmente con el gran Julio Verne y su De la Tierra a la Luna, no será hasta la segunda mitad del siglo XIX, y sobre todo en el XX, cuando un puñado de pioneros empiece a investigar de manera más profunda el elemento más importante para llegar al espacio: los cohetes.

Curiosamente, los precursores de la era espacial proceden de los tres países que más destacaron en los albores de esta nueva disciplina: Rusia, Estados Unidos y Alemania. Los nombres de Konstantín Tsiolkovski, Robert H. Goddard y Hermann Oberth figuran con letras doradas en el panteón de hombres ilustres que pusieron los cimientos teóricos (y algunos prácticos) de la navegación espacial. Aunque su trayectoria es fascinante, transciende los límites de un texto de estas características.

Los tres países mencionados estaban a la vanguardia de lo que antes de la Segunda Guerra Mundial era un incipiente campo de investigación: el desarrollo de cohetes capaces de recorrer distancias que pudieran medirse en decenas o centenares de kilómetros. Por encima de todos ellos destaca la que quizá sea la figura más importante de la era espacial, incluso hasta nuestros días: Wernher von Braun.  

Precisamente Von Braun estuvo al frente del más claro antecedente de nuestro tema de estudio: el desarrollo de los primeros misiles de la historia, que recibieron el nombre de V-1 y V-2, utilizados contra Gran Bretaña al final de la guerra y sin poder cambiar su destino. Cabe decir que con estos vehículos la cohetería entra en la historia y se convierte en un desarrollo tecnológico «serio».

                                                                                             

Imatges: Universal History Archive / Universal Images Group via Getty Images


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