TODO FLUYE. LA FASCINACIÓN LÍQUIDA DE LEONARDO

Patxi Lanceros y Juan Barja

El legado manuscrito de Leonardo da Vinci —impresionante por su cantidad y por su variedad temática— contiene un número considerable de páginas dedicadas al agua. De hecho, si Leonardo trabajó en un libro, en un proyecto de libro, ese fue, precisamente, el Libro dell’aqua. No el Tratado de la pintura, esa muy conocida selección de Francesco Melzi, sin duda consentida y acaso orientada por Leonardo, sino un libro en el que se reunían observaciones, sospechas, deducciones e invenciones relacionadas con el líquido elemento: el agua.

La alusión al agua como elemento no es casual. Pues Leonardo recibe la instrucción antigua, ya preclásica, al respecto de los cuatro elementos que forman el kósmos: agua, aire, fuego y tierra en incesante interacción dinámica, en constante transformación. Desde la parca aseveración conservada de Tales de Mileto, esa doctrina articula el pensamiento y se convierte en evidencia.

 

Imatges: Abada Editores / Castillo de Windsor, Biblioteca Real

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